9 de Julio : Una fiesta como se esperaba

10 julio 2012



Con más de 2000 compañeros tucumanos, La Cámpora encabezó una gran columna que adquirió un rol protagónico en la movilización, tal cual lo demuestra cada vez que moviliza en cualquier lugar del país.

Con gran esfuerzo y participación de todas las secretarias y referentes de toda la provincia, y también con el absoluto compromiso del secretario regional y el secretario provincial (Marcelo Santillan y Jesus Salim), La Cámpora demostró una vez más estar a la altura de las circunstancia y demostrar a la Presidenta que hay una juventud militante que es capaz de organizarse y está convencida del proyecto.

Durante más de un mes, los compañeros pusieron su énfasis en la organización de este gran día. El trabajo se dividió y se le otorgó a cada referente una responsabilidad específica. Así, por ejemplo, hubo compañeros que estuvieron encargados de la vestimenta para la murga. Otros, se dedicaron a concientizar a todos los militantes de lo importante que era el día de la independencia, realizando talleres en toda la provincia enfocados en una nueva historia que se escribe, con otras vertientes que nada tienen que ver con la historia que nos enseñaron años anteriores. Por otra parte, el trabajo de logística fue el más destacado, debido a la gran organización con la cual se coordinó la salida de todos los colectivos que se trasladaron desde todos los rincones de la provincia hacia la capital y se planificó el orden en el que marcharía la  agrupación.  

Mientras el gran día se acercaba, llegaban a Tucumán compañeros de todo el país, los cuales no dudaron en ponerse el “traje de militantes” y colaborar en todas las unidades básicas donde se realizaban las preparativas.
Llegado el 9 de julio, una bandera gigante flameaba sobre el puente peatonal, a metros del lugar de concentración. Siete compañeros pasaron la noche en el parque alrededor de una fogata para cuidar la carpa donde se concentraría el día posterior a las 08:00 AM.

Con gran compromiso, comenzaban a verse los primeros “cumpas” que llegaban a la Carpa. Dos ollas con 100 litros de mate cocido, más cuatro bolsas de tortillas calientes era lo que se había preparado de desayuno para los recibir a los militantes. Una vez concentrados los dos mil compañeros de la provincia,  se procedió a formar la columna para la flameante entrada de la “orga” al hipodromo, lugar donde hablaría en unas horas la Presidenta. Detrás de “La Cámpora secundarios” (quienes tuvieron el orgullo de ser la vanguardia de la columna), una gran murga, y el resto de toda la organización, se arengaron y empezaron a saltar ante la consigna: “Tomála vos, damela a mi, el que no se salta, es de Clarín”. 

A partir de ello, entre cánticos y música al compás de la batucada, La Cámpora hacia su gloriosa entrada al Hipódromo, a los ojos del resto de los compañeros de otras organizaciones y sectores adherentes al modelo nacional y popular que se hacían presentes en el acto. La columna acampó frente al escenario y desplegó así toda su mística, manifiesta en una enorme bandera con la cara de Néstor y Cristina, así como también en el centenar de banderas que se desplegaron en la multitud orgánica presente. Las ansias de escuchar a la presidenta se veía en los rostros de todos los militantes. Por supuesto, cuando esta se hizo presente, el cántico más representativo del campo nacional y popular ensordeció a los presentes con su mensaje más claro: “NO NOS HAN VENCIDO”.


Como todos esperabamos, Cristina comenzó un discurso lleno de convicción, con un mensaje claro: “Un gran objetivo: solidaridad, igualdad y equidad”. También, aludió con vehemencia a la antítesis existente entre el modelo político anterior, excluyente e inequitativo y la complicidad de los medios para silenciar medidas que por aquellos años se tomaban y no eran consultadas ni dadas a conocer: “ Díganme si a ustedes les decían que iban a tomar tal, o cual medida” , a la cual la multitud respondió “Noo”. Por último, hizo hincapié en cambios paradigmáticos que deben darse en distintos sectores que aún faltan por mejorar. “Queremos una universidad que este al servicio del pueblo”, afirmó la presidenta, y sonrió al escuchar a los compañeros de la universidad: “Universidad, de Néstor y Cristina, y al que no le guste, gorila”.
Después del saludo final de la presidenta, quien llamó a la organización de todos los sectores como premisa imprescindible, la emoción de los “cumpas” presentes devino en una gran fiesta donde flamearon las más de mil quinientas banderas camporistas presentes. Tal cual la organización acostumbra, la desconcentración se produjo en forma organizada y pacífica, y una gran nostalgia invadió a cada compañero. La sensación de haber cumplido con la tarea de recibir a la presidenta, de escuchar su mensaje cada vez más claro y convincente, y el desafío que porta por delante nuestra organización, llena de orgullo a los militantes y yace sobre su más preciada consigna: Unidos y Organizados ¡ Viva la patria!. 







 
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