
Con más de
2000 compañeros tucumanos, La Cámpora encabezó una gran columna que adquirió un
rol protagónico en la movilización, tal cual lo demuestra cada vez que moviliza
en cualquier lugar del país.
Con gran
esfuerzo y participación de todas las secretarias y referentes de toda la
provincia, y también con el absoluto compromiso del secretario regional y el
secretario provincial (Marcelo Santillan y Jesus Salim), La Cámpora demostró una vez más
estar a la altura de las circunstancia y demostrar a la Presidenta que hay una
juventud militante que es capaz de organizarse y está convencida del proyecto.
Durante más
de un mes, los compañeros pusieron su énfasis en la organización de este gran día.
El trabajo se dividió y se le otorgó a cada referente una responsabilidad específica.
Así, por ejemplo, hubo compañeros que estuvieron encargados de
la vestimenta para la murga. Otros, se dedicaron a concientizar a todos los
militantes de lo importante que era el día de la independencia, realizando
talleres en toda la provincia enfocados en una nueva historia que se escribe,
con otras vertientes que nada tienen que ver con la historia que nos enseñaron
años anteriores. Por otra parte, el trabajo de logística fue el más destacado,
debido a la gran organización con la cual se coordinó la salida de todos los
colectivos que se trasladaron desde todos los rincones de la provincia hacia la
capital y se planificó el orden en el
que marcharía la agrupación.
Mientras el
gran día se acercaba, llegaban a Tucumán compañeros de todo el país, los cuales
no dudaron en ponerse el “traje de militantes” y colaborar en todas las
unidades básicas donde se realizaban las preparativas.
Llegado el
9 de julio, una bandera gigante flameaba sobre el puente peatonal, a metros del
lugar de concentración. Siete compañeros pasaron la noche en el parque
alrededor de una fogata para cuidar la carpa donde se concentraría el día
posterior a las 08:00 AM.
Con gran compromiso,
comenzaban a verse los primeros “cumpas” que llegaban a la Carpa. Dos ollas con 100 litros de mate
cocido, más cuatro bolsas de tortillas calientes era lo que se había preparado
de desayuno para los recibir a los militantes. Una vez concentrados los dos mil
compañeros de la provincia, se procedió
a formar la columna para la flameante entrada de la “orga” al hipodromo, lugar
donde hablaría en unas horas la Presidenta.
Detrás de “La
Cámpora secundarios” (quienes tuvieron el orgullo de ser la
vanguardia de la columna), una gran murga, y el resto de toda la organización,
se arengaron y empezaron a saltar ante la consigna: “Tomála vos, damela a mi,
el que no se salta, es de Clarín”.
A partir de ello, entre cánticos y música al
compás de la batucada, La Cámpora
hacia su gloriosa entrada al Hipódromo, a los ojos del resto de los compañeros
de otras organizaciones y sectores adherentes al modelo nacional y popular que
se hacían presentes en el acto. La columna acampó frente al escenario y desplegó
así toda su mística, manifiesta en una enorme bandera con la cara de Néstor y
Cristina, así como también en el centenar de banderas que se desplegaron en la
multitud orgánica presente. Las ansias de escuchar a la presidenta se veía en
los rostros de todos los militantes. Por supuesto, cuando esta se hizo
presente, el cántico más representativo del campo nacional y popular ensordeció
a los presentes con su mensaje más claro: “NO NOS HAN VENCIDO”.
Como todos
esperabamos, Cristina comenzó un discurso lleno de convicción, con un mensaje
claro: “Un gran objetivo: solidaridad, igualdad y
equidad”. También, aludió con vehemencia a la antítesis existente entre el
modelo político anterior, excluyente e inequitativo y la complicidad de los
medios para silenciar medidas que por aquellos años se tomaban y no eran
consultadas ni dadas a conocer: “ Díganme si a ustedes les decían que iban a
tomar tal, o cual medida” , a la cual la multitud respondió “Noo”. Por último,
hizo hincapié en cambios paradigmáticos que deben darse en distintos sectores
que aún faltan por mejorar. “Queremos una universidad que este al servicio del
pueblo”, afirmó la presidenta, y sonrió al escuchar a los compañeros de la
universidad: “Universidad, de Néstor y Cristina, y al que no le guste, gorila”.
Después
del saludo final de la presidenta, quien llamó a la organización de todos los
sectores como premisa imprescindible, la emoción de los “cumpas” presentes devino
en una gran fiesta donde flamearon las más de mil quinientas banderas
camporistas presentes. Tal cual la organización acostumbra, la desconcentración
se produjo en forma organizada y pacífica, y una gran nostalgia invadió a cada
compañero. La sensación de haber cumplido con la tarea de recibir a la
presidenta, de escuchar su mensaje cada vez más claro y convincente, y el desafío
que porta por delante nuestra organización, llena de orgullo a los militantes y
yace sobre su más preciada consigna: Unidos y Organizados ¡ Viva la patria!.

