Chau AFJP (El fin de la gran estafa)

20 febrero 2009


En un acto de Justicia más, nuestro gobierno nacional y popular demostró que el
Estado es el único que puede garantizar que el trabajador cobre su jubilación


El Régimen Jubilatorio argentino vuelve a convertirse en un derecho social, la naturaleza de su génesis, vulnerada por la banal confiscación hecha en uno de los negocios más vergonzantes del menemismo. Por que a pesar de las visiones apocalípticas de sectores mezquinos a los intereses del pueblo, nadie puede discutir que el Estado es el único capaz de garantizar los fondos jubilatorios.
Además esta iniciativa recoge el espíritu del precepto constitucional que plantea la jubilación como una conquista social que el Estado debe garantizar para todos los argentinos. Que mensaje más elocuente que el dado por la reciente crisis financiera mundial, donde los gobiernos de las principales potencias del mundo tuvieron que rescatar e inyectar millones de dólares y euros para salvaguardar la liquidez y la solides de sus finanzas y evitar una catástrofe.
El gobierno nacional, mes a mes, debía subsidiar a varias de las AFJP para que éstas logren completar el pago del emolumento mínimo a los jubilados. Administraban los fondos de los trabajadores activos y resulta que no llegaban a cubrir el monto requerido para los retirados. No es tan difícil de entender esto, a menos que no se quiera entender.
El régimen privado no amplió la cobertura previsional como fue previsto, ya que el número de jubilados y pensionados bajó de cerca del 60 al 47 por ciento, tendencia que fue revertida con el lanzamiento del Plan de Inclusión Previsional por parte del Gobierno Nacional.
De los 445.000 beneficiarios del régimen de capitalización, el Estado concurre en el pago de los mismos en el 77 por ciento de los casos. Mientras tanto, 179.000 jubilados de capitalización reciben complementos para que su haber no sea inferior al mínimo garantizado. Por otra parte, 33.000 casos tienen ya su cuenta de capitalización individual totalmente consumida, y por consiguiente es el Estado quien paga la totalidad de sus haberes. En relación con las comisiones que cobran las AFJP, un estudio de la ANSES señala que "han sido altas, particularmente en cuanto al problema de diseño que las establece sobre los salarios brutos". Por la política de reducción de aportes para los afiliados a este régimen llevada adelante en el año 2001, la comisión sobre el aporte ascendió en promedio entre 2001 y 2003 a cerca del 60 por ciento de la suma aportada por cada trabajador.

Con éstas certezas debemos reconocer que el Gobierno “nos salvó”, pensó en nosotros y en nuestro futuro. Las AFJP tienen el 75 por ciento del dinero de sus afiliados en bonos y acciones que vienen cayendo desde 2007, con un derrumbe más pronunciado en las últimas crisis.

El sistema previsional privado tenía un inviable futuro y había perdido ese espíritu solidario para convertirse en una vil fuente de especulación, encima en decadencia. Qué iba a pasar cuando estalle? A esa película ya la habíamos visto hace poco en EEUU y Europa.
El Gobierno estaría obligado moralmente a poner los recursos desperdigados quien sabe dónde. El Ministro de Trabajo Carlos Tomada explicó claramente que la crisis demostró la debilidad de un sistema privado que se recuesta en lo público para pagar sus prestaciones. Ante esta situación, el Estado no puede ser un mero observador. Clarito no?
Algo que no debemos pasar de lado en esta discusión es la situación laboral de miles de personas que forman parte de las AFJP. Al respecto escuchamos las afirmaciones de Armando Boudou, jefe de ANSES, quien aseguró, entre otras cosas, que a los que quieran pasar al Estado, se les garantizará un lugar en la Anses, en la AFIP y hasta en el INADI. O sea que todos serán reubicados en el sector público (incluso, laboralmente más seguro que el privado, porque del Estado nunca se va nadie tan fácilmente como de lo empresarial; o no?).
Este gobierno es la contracara de las políticas neoliberales y afirma lo que de hecho, es un hecho, los fondos pertenecen a los aportantes y bajo ningún punto de vista los mismos, o sea nosotros, tenemos que pagar (por las comisiones que nos cobran las AFJP) para que dispongan lo que es nuestro. Incluso llegaron a descontarnos un 30 por ciento de los aportes mensuales para “administrarlos”.
Nos hicieron creer, desde Cavallo hasta los medios de comunicación prepagos, que el Estado era inseguro y que la mejor receta estaba en confiar en los privados. Cambiaron el paradigma basados en intereses mezquinos.
Este Gobierno, con 5 años de superávit fiscal, no necesita “hacer caja”, nuestro gobierno sigue con su política de redistribución de la riqueza y en cada paso, concretamente, demuestra su voluntad de devolverle a la gente todo lo que se le ha saqueado a lo largo de los ´90.
Diputados y Senadores de otras bancadas entendieron el mensaje y apoyaron lo que es imposible cuestionar; porque para el pueblo lo que es del pueblo, aunque suene a fantoche, pero es así.

 
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